La realidad virtual (VR) ha revolucionado el mundo de los videojuegos y la tecnología. Lo que hoy disfrutamos con cascos ligeros y gráficos impresionantes comenzó hace más de 50 años como un experimento de laboratorio.

En este artículo conocerás la historia de los juegos de realidad virtual, desde sus orígenes hasta la actualidad, y lo que se espera en el futuro. En 1968, Ivan Sutherland y su estudiante Bob Sproull crearon el primer casco de VR, conocido como The Sword of Damocles. Aunque era muy pesado y primitivo, fue la base de la tecnología actual.

En los años 80, empresas como Atari y Sega intentaron desarrollar sus propios cascos VR, pero los costos y las limitaciones técnicas no permitieron que llegaran al mercado masivo. En 1995, Nintendo lanzó el Virtual Boy, una consola portátil en 3D. No tuvo éxito comercial, pero marcó un paso importante.

Los arcades de los 90 comenzaron a incluir visores de VR en experiencias de disparos y simuladores, aunque la calidad era limitada.

En 2012, Palmer Luckey presentó el Oculus Rift, logrando el renacimiento de la realidad virtual moderna. Facebook compró Oculus y potenció su desarrollo. En 2016 llegaron otros gigantes: HTC Vive, con sensores de movimiento, y PlayStation VR, acercando la experiencia VR a las consolas.

Hoy la VR es más accesible y portátil gracias a dispositivos como el Meta Quest 2.

Existen videojuegos de gran éxito como Beat Saber, Half-Life: Alyx, Resident Evil Village VR y experiencias sociales en el metaverso. La VR ya no solo es para jugar: se usa en educación, medicina, entrenamiento militar y simulación profesional.

La evolución apunta hacia la realidad mixta (VR + AR), donde los mundos virtuales y el mundo real se combinen. La inteligencia artificial permitirá que los personajes y escenarios sean más realistas e interactivos.

Se espera que la VR se convierta en una parte común de los hogares, como lo fueron las consolas en su momento.

Conclusión

La realidad virtual en los videojuegos pasó de ser un experimento futurista a una experiencia real al alcance de millones de personas. Y esto es solo el comienzo: el futuro promete experiencias más inmersivas, conectadas y realistas.

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